(Mar, 14 Abr 2015)
El madrileño paseo del Prado contará el año que viene, con otro gran museo. Y con un nuevo jardín vertical.
En la acera de enfrente al Museo del Prado, a menos de cuatro bloques de distancia del Reina Sofía, el CaixaForum y el Thyssen-Bornemisza, el arquitecto hispano-argentino Emilio Ambasz (Resistencia, 1943) invertirá 13 millones de euros de su fortuna personal en sustituir un edificio municipal semiabandonado por un cubo de cinco plantas con dos fachadas exteriores recubiertas enteramente por vegetación. Será el Museo de las Artes de la Arquitectura, Diseño y Urbanismo.
El proyecto aprobado en marzo por la alcaldesa, Ana Botella (PP), tiene pendiente recibir en unos días el visto bueno de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, controlada por el Gobierno regional (PP) y en la que participa con voz pero sin voto el Colegio Oficial de Arquitectos (muy crítico con esta iniciativa).
A falta del visto bueno de la Comisión de Patrimonio, ahora sólo le queda obtener la licencia y comenzar las obras. Este último trámite también está siendo tortuoso: para lograr el visto bueno de los técnicos municipales y de los bomberos, el arquitecto tuvo que reforzar las medidas de seguridad contra incendios en el exterior, ante el temor de que la cubierta vegetal pudiera arder como una tea. Así, se colocarán aspersores —como los que habitualmente se instalan en el techo de pasillos y habitaciones— distribuidos entre la vegetación. Además, la terraza superior contará con una cortina que bajará automáticamente en caso de que se incendie la fachada, para evitar que el humo pueda afectar a los clientes del restaurante.



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